Un símbolo eterno en su forma m s delicada. El colgante infinito, trabajado en plata, combina una mitad pulida con otra salpicada de pequeñas circonitas que añaden un destello suave y muy elegante. El resultado es una pieza equilibrada, ligera y perfecta para llevar siempre. La cadena fina acompaña sin restar protagonismo y convierte este collar en un detalle que habla de vínculos, constancia y cariño, pero sin dramatismos. Es un básico emocional, fácil de combinar y precioso tanto solo como en capas.